Vitral de un dia

En estos cuadros Roger muestra cómo muda el color su matiz con el paso del día. Recoge la luz que caen en fachadas Art Deco y eclécticas de edificios habaneros, donde superpone patrones que organizan el espacio y otorgan estatismo. Así hace percibir el tiempo desde la disposición de colores, centrado en ellos todo el movimiento que aparece en las pinturas. Cada entramado, a la vez que registra los colores de un día cubano, destruye la rigidez geométrica del paisaje urbano, que fue escogido para utilizar su inmovilidad como soporte de la representación del paso de la luz, evitando trazos y texturas que pudieran dar un dinamismo adicional. Las gamas cromáticas en esta serie vinculan tiempo y luz al generarlos: no solamente porque cada color ha sido dispuesto por la luz en diferentes horas; también porque la cercanía de cada matiz produce un nuevo espacio que cambia en todo el cuadro definiendo su medida temporal.